13 octubre, 20200

MES DEL CÁNCER DE MAMA. El testimonio de nuestras guerreras.

Como ya sabéis, el 19 de octubre se celebra el Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Mama y resulta paradójico leer tan juntas las palabras “celebra” y “cáncer” ¿verdad? Pues en LITTA PEH hemos tenido la gran suerte de conocer a dos mujeres que pueden celebrar que han superado y siguen haciéndolo día a día un Cáncer de Mama. Gracias a la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) pudimos conocerlas y entrevistarlas.

No exageramos si os decimos que sus testimonios nos encogieron el alma, que nos hicieron mirar el mundo con otros ojos a partir de aquellos días en los que nos abrieron su corazón y nos premiaron con sus vivencias, unas vivencias, por supuesto, nada sencillas de compartir. Por lo que, un ¡GRACIAS! se nos queda muy corto.

Desde LITTA PEH siempre hemos apostado por la belleza real, por mujeres que aceptan sus cambios, que viven el paso del tiempo con bienestar, practicando el “positive aging”. Pero poco se asemeja la cotidianidad de la aparición de una arruga, al impacto físico y psicológico tras el paso de un cáncer.

Por ello, quisimos adentrarnos en la experiencia de estas dos mujeres, para aprender más a valorar lo que vemos cada día frente al espejo, aceptar nuestro presente, para saber cuidarnos y para querernos como nadie nos va a querer jamás.


ELLAS son Noelia y Mari Carmen, de 36 y 65 años, secretaria en un despacho de abogados y ex agente de seguros. Casi 30 años las separan, pero las unen muchas cosas, algunas preferirían no tener que compartirlas, sin embargo, viniendo de ellas, cualquier pensamiento negativo que les viene a la mente, se transforma en aprendizaje y crecimiento. Así nos lo contaron:

¿A qué edad te diagnosticaron el Cáncer de Mama?

Noelia: A los 33 años.

Mari Carmen: A los 57 años.

¿En qué momento se encuentra tu enfermedad?

N: Estoy en tratamiento con tamoxifeno, una terapia hormonal utilizada para tratar el Cáncer de Mama, para evitar recidivas.

M: He finalizado mis tratamientos, estoy con revisiones anuales y espero mi alta definitiva en dos años.

¿Qué tipo de tratamiento recibiste/recibes (quimioterapia, terapia hormonal, cirugía)?

N: Me dieron 16 sesiones de quimioterapia, estuve en tratamiento de inmunoterapia durante un año, que empezó aproximadamente a mitad de la quimio; después de ésta, me hicieron una tumorectomía, o cirugía conservadora, manteniendo mi mama y quitando únicamente el cuadrante donde se generó el tumor. Además de todo esto, me dieron 33 sesiones de radioterapia y estaré un mínimo de 5 años con tratamiento hormonal.

M: Tuve que someterme a una intervención quirúrgica para una mastectomía radical (incluye fascia del pectoral) y a una linfadenectomía axilar completa. A continuación, me dieron 14 sesiones de quimioterapia y 30 de radioterapia, después, me sometí a dos operaciones de reconstrucción; una primera de 12 horas, me construyeron la mama con mi propio vientre, así como otra posterior para dar la forma exacta a la mama resultante e inyectar grasa en las zonas que no habían quedado bien. Por último, 5 años de hormonoterapia.

¿Cómo recuerdas aquel momento?

N: El día de la cirugía estaba contenta, pues la resonancia previa había concluido una respuesta total al tratamiento, lo que quería decir que la quimioterapia había hecho desaparecer el tumor. No obstante, seguía siendo necesario operar y extirpar los llamados ganglios centinela.

M: La cirugía reparadora fue una decisión complicada pero mi familia me animó a hacerlo. Además, aunque en ese momento mi físico no me importaba tanto como los tratamientos o el curarme, pensé que, quizá en un futuro, sí me harían ver la huella física de la enfermedad y eso podría dolerme mucho.

¿Qué cambios físicos y psicológicos sufriste a consecuencia de los tratamientos?

N: Mi cirugía fue una cirugía conservadora, llamada tumorectomía, tengo una cicatriz en la axila y otra en la areola, estéticamente no podía estar más contenta. Para mí, la peor parte es la psicológica, no solo por perder el pelo, las cejas o las pestañas, durante el tratamiento, perdí hasta 12 kilos, siendo yo ya delgada, fue algo terrible. También experimenté mareos, dolores, insomnio y cansancio, que me acompañaron entonces y que me siguen acompañando en la actualidad. Las secuelas del cáncer y del tratamiento me han dejado muy vulnerable emocionalmente, no siendo capaz de encontrarme a mí misma muchas veces, nunca volveré a ser la misma y eso me entristece.

M: Durante el tratamiento del Cáncer de Mama, los cambios físicos no me afectaron demasiado, lo más radical había sido la cirugía. La pérdida de pelo, por ejemplo, no me afectó, de hecho, me gustaba calva, te vas acostumbrando a la pérdida de peso, a la sequedad de la piel, a las rojeces o a los picores. Creo que todas necesitamos vernos de nuevo como éramos antes del cáncer, con algún cambio sí, pero lo más parecidas a cómo estábamos. Pienso que esto ayuda a ver que hemos vencido la enfermedad del todo, al menos en mi caso.

¿Notaste algún cambio en tu piel debido al tratamiento? ¿Cómo los trataste?

N: Cuidé mi piel todo lo posible durante el tratamiento, usando cremas hidratantes a diario, pues la piel queda muy seca con la quimioterapia, además, debido a la radioterapia, no podía exponerme al sol, por lo que siempre llevaba crema de factor 50+.

M: Intentaba hidratar mucho mi piel con productos que me aconsejaban tanto en oncología como en radioterapia, también utilicé mucho Aloe Vera para evitar la quemazón en el rostro y para sentir frescor cuando me sometía a la quimioterapia.

Tras tu experiencia, ¿Cómo sería tu producto oncológico ideal para tratar los cambios en la piel? ¿Qué buscarías en él? (olor, textura, beneficios, principios activos, ingredientes)

N: Para mí, el olor es muy importante, puesto que si no te resulta agradable durante el tratamiento, después ese olor podría recordarte a esa época tan dura que viviste. Pero sin duda, la textura y las propiedades del producto son lo más importante.

M: Aquellos productos que puedan aliviar la quemazón y las rojeces que sufrimos durante los tratamientos.

Adaptarse a un proceso oncológico es complicado. En tu caso, ¿tuviste que realizar cambios en tus hábitos de vida (alimentación, descanso, ejercicio,) durante o después de pasar por el Cáncer de Mama?

N: Durante el tratamiento de quimioterapia, estuve la mayor parte del tiempo en la cama porque me quedaba sin fuerzas, solo andar me fatigaba, después hice un curso de rehabilitación física para pacientes oncológicos en la AECC y me vino genial para recuperar el tono muscular perdido.

M: Procuré mantener mis hábitos dentro de lo posible, siempre he hecho mucho deporte y traté de seguir activa siempre que podía, salía a pasear casi a diario, si podía, hacía 5 kilómetros, si no podía, 500 metros. Pero cuando te sientes mal, todo es un logro.

Nosotros tenemos el lema de “ama cada día lo que ves frente al espejo, tú eres única, ámate, acepta tus cambios/el paso del tiempo en tu cuerpo con bienestar y salud, nunca dejes de cuidarte, practica el “positive aging”, siéntete orgullosa de quién eres en el momento presente…” Después de todo lo que has vivido, ¿Consideras que has asimilado o aceptado los cambios que ha experimentado tu cuerpo? En caso afirmativo, ¿Qué te ha ayudado a aceptarte y a quererte en este proceso de cambios? En caso negativo, ¿Qué consideras que podría resultarte de ayuda en este proceso de aceptación?

N: Realmente sí he aceptado los cambios físicos, pero no sé cómo aceptar los cambios interiores, hormonales, emocionales, es una carrera de fondo y siempre necesitaremos mimos y cuidados.

M: Después del paso del tiempo, me alegro de todas las decisiones que tomé en su día, me alegro de haberme hecho la reconstrucción, el adelgazar incluso me benefició, pues tenía algo de sobrepeso antes de la enfermedad y he procurado no volver a cogerlo, pero sobre todo, he aprendido a priorizar en la vida. No me llegué a sentir mal por no tener una mama, era más el miedo a un efecto psicológico futuro ante el espejo lo que me hizo tomar la decisión, pero nunca el sentirme mal con mi físico.

¿Qué le dirías a otras mujeres que pueden estar pasando por lo mismo?

N: Les diría que no va a ser fácil, pero sobre todo, les diría que su experiencia será única e incomparable con las demás, que a algunas la quimioterapia no tiene por qué sentarles mal, por ejemplo, aunque a mí me dejó fatal. Que a algunas les tienen que quitar la mama y a otras no será necesario, que es un porcentaje altísimo el de mujeres que nos curamos y que, aunque en mi caso no he vuelto a mi vida normal, ¡muchas otras lo consiguen completamente! ¡Ánimo!

M: Que se quieran, que no somos lo que se ve si no lo que sentimos, somos una expresión de nuestro carácter, experiencias, vivencias, familia, sitios en los que hemos estado, etc., y que, seamos como seamos físicamente, esto no cambia, somos las mismas personas antes y después. De hecho, me vais a permitir afirmar que casi todas somos mejores personas después, porque aprendemos a apreciar lo que tenemos y a no desear algo inalcanzable o envidiar lo que tienen otros. Cuidaos mucho, tratad de ser felices, comer bien, dormir bien y haced siempre algo de ejercicio, esto se reflejará siempre en vuestra piel y en vuestra mirada. Después de todas las experiencias vividas, sé que he sido afortunada, la vida me ha dado una oportunidad que, por desgracia, otras mujeres con cáncer no tienen.


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